En un arrebato trascendental puede uno tratar de buscar el albergue donde reposan las causas últimas de todas las cosas. Seguro que invirtiendo un cuasi-eterno diagrama de flujo podría llegarse una única causa última, a la cúspide de la pirámide de las causas, al primer registro del árbol genealógico de las causas. Viajando paralelamente por las finitas cadenas de causa-efecto del universo, desde que el lector lee esta palabra hasta sabe-Dios-cuántos millones de años atrás, seguro, llegaríamos a un mismo punto de encuentro común. El origen de todo. Desde la última patada en los huevos que nos dieron hasta el famoso evento con nombre de superhéroe americano de Marvel: el Big Bang. ¿Puede el Big Bang ser la causa última de una patada en los huevos? ¿Puede ser el causante de este dolor? Entonces, hace sabe-Dios-cuántos millones de años, el Big Bang activó un mecanismo a través del cual, golpe a golpe, a modo de péndulo de Newton, llegó hasta los huevos de este autor. No se quiere confundir al lector, esa causa última debe responder a un fin último que, espero, nada tenga que ver con los susodichos huevos. Pero, ¿cuál era la intención del Big Bang? ¿Adónde pretende llegar? Y, al igual que a cualquier víctima de la expropiación forzosa de su vivienda para construir una autopista, nos preguntamos: ¿era necesario que pasara por ahí (entiéndase: los huevos del autor)? Tras un soliloquio de preguntas retóricas cabe buscar, como cualquier otro individuo frustrado, al responsable de todo esto. Como culpar a una explosión de explosionar sería tan absurdo como culpar a un cuchillo de acuchillar, sospeché que algo debía estar detrás de la explosión. Ese algo podría ser la Nada (?).
¿Qué llevó a la Nada a querer rellenarse de algo? ¿No le dio pereza? En cualquier caso, en días como hoy, el Big Bang parece una mala idea.
Siguiendo el procedimiento habitual de la policía de Nueva York, ¿no se le podrían también atribuir todos los crímenes grotescos de los últimos millones de años? ¿Es la responsable de la fugaz tendencia al alza de los precios de la comida de soltero? Me imagino a la Nada, empujando un carrito de Mercadona, escandalizada porque el kilo de spaghetti Hacendado ha subido de 77 a 99 céntimos. La Nada. ¿La Nada será soltera? Con sus ventajas y con sus inconvenientes: nada de sexo pero nada de discusiones, nada de suegras, nada de crees-que-estoy-gorda?, nada de te-parece-guapa-mi-amiga-Marta-?, nada de de-verdad-que-no-crees-que-estoy-gorda?, nada de preguntas trampa escondidas dentro de preguntas trampa. Pero nada de sexo. Pero nada de sufrir las ideas de un engendro moldeado por la Cosmopolitan y Sexo en Nueva York; qué astuta la Nada.
Concluimos, pues, la cosmogonía como un diseño último universal inacabado cuyo único responsable, para bien y para mal, es la Nada y cuyo fin es un misterio. Entiendo, por ende, que la culpa de que hoy faltaran 17,23 euros de la caja fue, y lo manifiesto sin rubor, de la Nada y nada tuvo que ver conmigo. Se lo transmitiré a mis superiores; diré que la Nada pasó por la caja como pudo haber pasado por sus huevos e hizo desaparecer 17,23 euros. Ya lo dice aquel refrán que me acabo de inventar: más vale Nada en la caja que Nada en el escroto.
Así queda fundada la excusa universal que librará a todo hombre de cualquier responsabilidad para con su entorno próximo y remoto. Disfrútenla, pues es un bien preciado, y que nadie les haga sentirse responsables de nada que para eso está la Nada.
Finalizando el presente recital y fuera de programa, el autor interpretará la siguiente cuestión dedicada al Cubo de Rubik, que sacará muy pronto su nueva maqueta: ¿Sabrá nadar la nada? Y si no nada nada, ¿se quedará anonadada en el mar?
Cubo de Rubik rules, vamos a quedar todos rapducidos… Pero por otra parte me centraré en tus palabras acerca del Big Bang, y sólo te diré…
¿Qué hubiera pasado si Dios se hubiera puesto condón antes de su “Big Bang”?
Jaasjasjasj
A esa pregunta no responderé nada, quizás Nada responda a esa pregunta, y será mejor que nada. Yo creo que será mejor que nade a Canadá en manada.
Qué ganas había de una lectura Galesca, ay, si Aristóteles me viera.
Mentiroso. No actualizaste.