Si hay resentimiento y tensión alrededor, no hay Dolce Vita. Por muy limpio y perfumado que vayas, si estás rodeado de estiércol, todo olerá a mierda y se te quedará cara de Bill Murray. Por esta razón, no sólo no se ha de contribuir sino que es menester corregirlo con compromiso y decisión.
Una práctica habitual en la España de todos los tiempos y a todos los niveles sociales, propuesta incluso ante el COI como deporte olímpico –rechazada por la seria ventaja que este país ostenta sobre el resto del Globo-, es la del “marujeo”. Etimológicamente, el “marujeo”, proviene del hipocorístico de María “Maruja”. Es evidente la generalización pero, ¿Cuál es el perfil común de ésta, nuestra Maruja, y por qué se dedica con tanto ahínco a esta actividad no lucrativa? ¡Si es no lucrativa! ¿Estamos ante uno de esos escasos casos de “amor al arte”?
En los fragmentos temporales que van desde la telenovela de las 7 de la mañana de las cadenas autonómicas al corrillo de sabios del “Programa de Ana Rosa”, del “Programa de Ana Rosa” al “Aquí hay tomate”, del “Aquí hay tomate” a la telenovela de Antena 3, de la telenovela de Antena 3 a “El Buscador”, de “El Buscador” a “Está pasando”, de “Está pasando” a “Hospital Central” y de “Hospital Central” a la telenovela de las 7 de la mañana de las cadenas autonómicas (pausa para respirar), la vida insulsa e insatisfactoria de Maruja la lleva a inmiscuirse en la vida de su prójimo. Maruja hace un repaso diario de la vida de todos los seres humanos que conoce y que, como requisito inviolable, no están presentes. Este repaso diario se hace en la respetable institución “El Banco de Marujas” y ahí se reúne el comité de sabios para abordar los temas de más rabiosa actualidad que hierven dentro de cada una de las de las interlocutoras.
El orden del día sigue una estructura flexible pero siempre de mayor a menor grado de “escándalo”. En el caso de que la información tratada no produzca el impacto esperado en el resto del comité, se aplicará la recurrente figura retórica “hipérbole” o exageración y giro de cabeza a modo de negación con respiración irregular. Si el feedback o retroalimentación de los sabios asistentes sigue sin ser la deseada, se recurrirá a la creatividad, esto es, hipótesis infundadas.
Las hipótesis infundadas han de enunciarse comenzando por “me han dicho…”, “me da que…”, “pero sé de buena tinta…” o “yo no quiero decir nada pero…” intercalando otras expresiones como “pero a mí no me engañan…”, “tu hazme caso que yo de esto sé…”, “¡aaay! Sabré yo…”; sin embargo, para dotar de una mayor credibilidad a la hipótesis, se tiende a prescindir de todas estas herramientas y no usar ninguna. No vayan a pensar que te lo has inventado (¡¡¡!!!).
La coordinación del banco será del tipo “empowerment”, el mayor grado de libertad y autogestión que puede delegarse en un equipo. Sin líder aparente irán aportando cada vez los temas menos impactantes hasta llegar a lo que se conoce como “enfriar la banca” y, posteriormente, a los suspiros y frases inacabadas inconexas (Ejemplo: -Ay… -Pues sí… -Ya… – Qué cosas… –Pues nada.). Llegados a este punto, se levantan las actas de reunión y se diluye el comité hasta después del “programa de Ana Rosa” (por ejemplo). Para entonces la información ya habrá sido difundida por sus numerosos canales de comunicación (teléfono, cuñada, nuera, patio de luces…) y habrán recogido e “intuido” la información necesaria para la próxima reunión.
Aspectos positivos de la actividad.
Los miembros del comité, mediante la terapia del desahogo, se vacían de resentimiento por la vida desmotivante con la que cargan y acuden a sus labores ordinarias de mejor mal humor. La rabia se canaliza hacia otros sectores de población y sus allegados más directos no encontrarán, por el momento, cianuro entre las especias de su despensa.
Aspectos negativos de la actividad.
La existencia de estas operaciones de tráfico fraudulento de información “tratada” es la responsable de que una mañana te levantes y absolutamente nadie te salude en ninguno de los lugares que frecuentes habitualmente (vecindario, trabajo, universidad…). Y termines preguntándote a cuento de qué te ves esquivando las miradas de odio de los que antes te sonreían. Finalizando el día, la paranoia te consume y buscas desesperadamente una mirada de complicidad. ¡La encuentras! Te consuelas con un cariñoso “¿lo ves, tonto? sólo eran imaginaciones tuyas”. Al día siguiente la misma mirada que ayer fue de complicidad ahora es de odio. Y es que los canales de comunicación todavía presentan imperfecciones, la información no fluye en la misma velocidad hacia todas las direcciones, pero llegar, llega.
Así se convierte el dicho de “Los trapos sucios se lavan en casa” en “los trapos limpios se ensucian en el banco y se lavan en el psicólogo”.
Causas de la necesidad del asociacionismo de banco.
Tras diversos estudios que me acabo de inventar, se destacan, entre otros tantos, los siguientes motivos:
- Frustración: “Todos son mejores que yo. Mi única salvación es hundirlos”.
- Aceptación Social: “He de tener una opinión sobre todo lo que me rodea para que me acepten en el grupo. De mi información se valorará el impacto más que la veracidad. Mi misión en la vida a partir de ahora será revolucionar el gallinero”.
- Conveniencia: “Si soy una de ellas, no hablarán de mí”
- Desviación de atención: “Si mantengo sucios los trapos de los demás, no tendré que limpiar los míos”.
Como dijo Goethe: “Estoy convencido de que la negligencia y la discusión producen en este mundo más daños y trastornos que la mala voluntad.” Por lo tanto no podemos concluir que esto venga motivado por el odio o la mala voluntad pero convengamos en que toca en demasía las pelotas de los que no intentamos destacar o llegar a la altura del resto por el método de “hundir el mundo”.
Para un mundo mejor y facilitarnos el camino hacia la ansiada Dolce Vita, propongo introducir una innovación inédita en nuestro país: Defender a quien se critique por la espalda o poner en duda pública la información injuriosa que se nos aporta.
Pero luchar por un mundo mejor no es tarea sencilla. Hablar bien de un repudiado aleatorio es apagar el fuego de la hoguera de la inquisición, exponiéndote al rechazo social y a ser el nuevo blanco del comité (con amigos como estos, ¿quién necesita enemigos?). En el mejor de los casos te mirarán lastimosos como niños en un parque a los que les acabas de quitar la pelota.
Para este nuevo movimiento revolucionario es necesario dejar de creernos en el derecho de poder juzgar la vida de los que no hacen daño a nadie con sus decisiones; tener claro que a quien critica a la espalda no le interesa arreglar la vida de nadie, sólo destruye. El que tiene la intención de ayudar, va al sujeto en cuestión con discreción y le da un consejo (que acepte su mierda de consejo es otra cosa).
Mi propuesta alternativa es que hablar deje de ser gratis. Pero para promover medidas absurdas en las que paguen justos por supuestos pecadores ya está la SGAE.
Eres el mejor.
No comento más no sea que diga alguna gilichorrada (?) que tengo mucho sueño xD
Pero sí. Genial
Totalmente de acuerdo en eso de que España ganaría en esta disciplina olímpica por paliza. Aunque ese nuevo movimiento que propones… no le veo ningún futuro aquí… es una pena. Sigue dando menos trabajo el hundir a alguien que el luchar para reflotarlo!!… y ante todo, amigo, los españoles somos muuuuuuuuuuuuuy vagos.
Un abrazo.
Pero mira quién se queja. Llevas sin actualizar como yo, bellaco. Sí, sé que tus estudios son metódicos y elaborados, pero mis tiras de Pepe requieren vectorización!(Qué? Cómo se t queda el cuerpo??)
Por cierto, por si no lo sabes, con esta entrada casi has superado la anterior. A ver cuando tengo el lujo de leerte!
Un beso baboso.